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Tuesday, July 14, 2015

Síndrome de dolor Patelofemoral: Rodilla del Corredor

El dolor de rodilla es una causa frecuente de limitación de la actividad física y de consulta médica en deportistas. Dentro de los mitos urbanos y el desconocimiento de la anatomía de esta articulación surge la falsa percepción de que siempre los dolores de rodilla están causados por daño en los meniscos y en el caso de muchas personas se abandonan deportes como el trote y sus derivados puesto que no se hace un estudio profundo del dolor y sus desencadenantes.

La articulación patelofemoral (APF) está compuesta por la rótula (o patela) y la tróclea femoral. La rótula actúa como una palanca para aumentar la fuerza de extensión del músculo cuádriceps alivianando la carga muscular de la extremidad.

El SDFP es la primera causa de dolor anterior de la rodilla en deportistas. De ahí que se haya ganado el seudónimo de "rodilla del corredor", a pesar de que no es la única actividad relacionada con esta entidad; en ninguna otra condición se ha estudiado tan a fondo. Suele estar asociado a cambios en la intensidad del entrenamiento, utilización de nuevo equipamiento deportivo y cambios en los ejercicios previamente realizados que exacerban una condición bio-mecánica desfavorable previamente establecida, entre otros.
Su principal característica es la de un dolor difícil de localizar en la parte anterior de la rodilla, bordeando la rótula o debajo de ella, y no es común que se acompañe de hinchazón de la articulación o derrame articular. Se presenta minutos después de iniciar el ejercicio y se hace incapacitante durante el mismo, para luego permanecer de forma débil e insidiosa durante horas incluso días posteriores a la actividad desencadenante.
Los disbalances musculares, la contractura y rigidez del cuádriceps femoral, la hipermovilidad de la rótula, la tensión de la banda iliotibial (véase Síndrome de banda iliotibial) son condiciones que predisponen al dolor de rodilla que inicia con la actividad física. Sin embargo debe realizarse un estudio funcional para determinar las características biomecánicas del atleta y diseñar un plan de rehabilitación física que permita corregir los desencadenantes y permitir el regreso a la actividad física de una manera rápida, siempre evitando recaídas que estropean el retorno a la condición optima de los atletas.

En caso de presentar síntomas como los anteriormente descritos detener la actividad física y el uso de medios físicos como hielo en las primeras 48 horas y posteriormente calor local; aliviarán el dolor mientras se realiza una adecuada valoración del daño infligido sobre la articulación pues de perpetuarse puede existir una repetitiva lesión del cartílago y con ella dolores crónicos que finalmente incapacitarán de actividades cotidianas.

Preparado para SCMD
Miguel Vega Arango


Julio 2015

Tuesday, March 10, 2015

Ruptura de Meniscos

Los meniscos son estructuras en las rodillas que tienen varias funciones. Están compuestos diferentes tipos de células dispuestas de una manera ordenada, con tendencia a producir sustancias altamente resistentes a las fuerzas sometidas pero a la vez sin ser estructuras del todo rígidas como el hueso o el cartílago en otros sitios. Esto hace que los meniscos sean estructuras blandas pero muy importantes para el correcto funcionamiento de la articulación.

Los meniscos se encuentran entre el hueso fémur y la tibia, siendo el fémur el hueso principal de la articulación y la tibia el congruente del antepié (también conocido como la pantorrilla). Existe un menisco medial y uno lateral. Estas estructuras tienen forma de letra C y de semicírculo y esto hace que cubran la zona de articulación de los cóndilos femorales y los platos tibiales.
Al estar allí, los meniscos se encargan de distribuir la fuerza que se genera por el peso del cuerpo y de movimientos para evitar que se desgasten los huesos que allí articulan. Además de esto, se encargan distribuir el peso alrededor de toda la articulación para que una zona no sufra mas que la otra y así prevenir la artritis degenerativa.
Otra importante acción de los meniscos es estabilizar el fémur y la tibia para que exista mejor biomecánica y contacto entre las superficies articulares.

Figura 1. Anatomía de los meniscos.
Los meniscos tienen un flujo de sangre bajo y limitado a ciertas partes lo cual genera problemas en caso de daños, limitando la capacidad que normalmente tiene el cuerpo de regenerar los tejidos y cicatrizar de manera adecuada. Esto puede hacer que las personas presenten síntomas por largos periodos de tiempo.
Otra característica de los meniscos es su tamaño y la forma en la que crecen durante la juventud al mismo tiempo que los huesos del cuerpo y esto hace que cuando las personas llegan a la adultez, estos tengan el tamaño óptimo para cumplir sus funciones. En caso de sufrir una ruptura, nunca se encontrará un menisco donante que posea las mismas características de un menisco original.

Todas las características previamente descritas hacen que el menisco sea una estructura de gran valor por lo cual al sufrir una ruptura es importante una adecuada y pronta evaluación.

Generalmente los pacientes sufren rupturas durante algún evento traumático contra la rodilla, bien sea una lesión deportiva, una caída o golpe. Esto hace que esta lesión sea común pero altamente delicada al considerar el tratamiento.

Las diferentes formas de tratar una ruptura de menisco consisten en cirugía o manejo conservador, siendo este un método de tratamiento que consiste en un periodo de reposo relativo, seguido de posible fisioterapia. Varios estudios en la literatura médica demuestran que no todos los pacientes necesitan ir a cirugía y es por esto que puede ser que su médico no lo considere en su caso.

La cirugía de reparo de menisco consiste en insertar una cámara y unos instrumentos por medio de incisiones pequeñas en la rodilla para evaluar y realizar la reparación. En ocasiones el tratamiento puede consistir en únicamente remover la zona involucrada mientras que en otras ocasiones puede llegar a un trasplante de menisco.
Cada paciente requiere que el plan de tratamiento sea ajustado a sus necesidades, como ejemplo de esto es el atleta élite que su trabajo y modo de sostenimiento es la realización de un deporte por lo cual requiere de poco tiempo entre la cirugía y volver a entrenar, mientras que un paciente mayor y que realiza menos actividad generalmente no requiere una recuperación tan rápida.

Luego de la cirugía, el paciente es instruido a seguir un plan de rehabilitación que lo llevara al mejor resultado posible siempre y cuando se sigan las instrucciones y recomendaciones del equipo de profesionales encargado.


Actualmente están en desarrollo nuevos tipos de tratamiento como son el uso de aspirado de medula ósea y el ultra filtrado del plasma (una porción de la sangre) para tratar algunos tipos de rupturas pero esto todavía es parte de grandes esfuerzos de investigación y los resultados que existen aun no son generalizables a todas las rupturas de meniscos.



Preparado por:
Samuel Rosas Saldarriaga

Revisado por:
Miguel Vega Arango

Para SCMD

Marzo 2015

Friday, November 21, 2014

Síndrome de la Banda Iliotibial

Existen múltiples condiciones que generan dolor en las rodillas de un deportista. Algunas mas serias que otras y que requieren la intervención de un ortopedista, pues el dolor y inestabilidad pueden resultar incapacitantes y desencadenar complicaciones que pueden afectar la calidad de vida en el futuro.
También conocido como “rodilla del corredor” el Síndrome de Banda Iliotibial (BIT) es una frecuente molestia que se puede atribuir al sobreuso de esta articulación generando una inflamación de la BIT, estructura que se encuentra directamente relacionada con la parte anterior y externa de la rodilla. Se presenta especialmente en corredores de grandes distancias, también conocidos como corredores de fondo. Sin embargo aunque inicialmente fue descrita en corredores, no es una lesión exclusiva de este deporte y se ha encontrado en otros atletas como ciclistas, futbolistas entre otros.
Para entender mejor este fenómeno es importante revisar brevemente la anatomía de la BIT. Siendo una estructura fibrosa que tiene origen en la cresta Ilíaca anterosuperior, borde anterior del hueso ilíaco y discurre lateralmente por el muslo hasta su inserción en la parte superior (proximal) y externa de la tibia en el tubérculo de Gerdy, donde genera un complejo vinculo con las demás estructuras de esta región. (Figura 1). Su función es ayudar en la extensión de la rodilla y en la flexión después de los 30 grados además de darle estabilidad lateral a la articulación.
Dado que es una lesión por sobreuso y no por un trauma agudo, aún no se ha esclarecido bien el mecanismo que la genera, pero se reconoce que existen algunos factores de riesgo como la debilidad de los músculos abductores, anomalías en la marcha, incrementar el número de kilómetros semanales repentinamente, Genu varum (Rodillas separadas al caminar) entre otros, y sobre los cuales se trata de intervenir para evitar la recaída en esta dolorosa condición que obliga a los deportistas a parar abruptamente sus entrenamientos.
El dolor generalmente se presenta después de algunos kilómetros recorridos, y se caracteriza por ser en la parte externa y anterior de la rodilla en el momento en que la articulación se encuentra flexionada iniciando el desprendimiento de el pie del suelo, y cede cuando se detiene el ejercicio aunque en algunas ocasiones puede prolongarse varias horas después de la actividad. Generalmente no se asocia con derrame articular (incremento del liquido articular por inflamación dentro de la articulación) ni a bloqueo mecánico de la articulación siendo estos, signos de alarma y que requieren revisión por un especialista de ser identificados.
Al experimentar estos síntomas se debe de ser evaluado por un profesional quien intentará reproducir el dolor con algunas maniobras y determinará el mejor plan a seguir para evitar la recurrencia y el desarrollo de lesiones cada vez mas complejas. El atleta esta sujeto a una posible recuperación que varía entre 6 y 12 semanas, y que requiere un plan de ejercicios manejados por fisioterápia para determinar los posibles factores causantes como alteraciones en la biomecánica de la marcha y el fortalecimiento de algunos grupos musculares que contrarresten las deficiencias posturales del corredor principalmente.
Ser diagnosticado con esta lesión indica la pausa total de la actividad desencadenante pero no significa el cese total de actividad física. Al contrario, es cuando se requiere intercambiar el deporte que genera los síntomas por otras actividades como entrenamientos de fuerza, natación, ciclismo (con cuidadosa corrección de la postura y la técnica de pedaleo) entre otras, para evitar el des-acondicionamiento, fortalecer la musculatura y facilitar el regreso a la actividad principal sin mayores contratiempos Una modalidad interesante y que ha mostrado resultados en la recuperación es el incremento del numero de pasos por minuto en alrededor de un 5% pues esto permite una mejoría en la disposición de la BIT con lo que mejora la fricción y sobrecarga de esta.
El síndrome de BIT es una condición incapacitante y que puede frustrar el entrenamiento para una competencia o un evento significativo. Reconocer sus características requiere de un mínimo conocimiento de su anatomía y las posibles causas de esta entidad. Consultar con un especialista, evitar la actividad desencadenante, adherirse a un plan de ejercicios para fortalecer la musculatura y mejorar la biomecánica al correr o realizar otra activad así como las medidas generales de desinflamación (aplicación de hielo y en ocasiones antiinflamatorios no esteroideos) hacen parte del tratamiento. La recuperación total puede requerir de 6 a 12 semanas y varía entre los diferentes atletas, el tipo de condicionamiento pre-lesión y otras posibles comorbilidades médicas. Si usted cree sufrir de esta lesión consulte a un ortopedista o médico deportólogo para ser evaluado y conseguir un pronto retorno al entrenamiento físico que le apasiona.

Preparado por:
Miguel Vega
Para SCMD
Noviembre 2014

Referencias:
1.    María Isusi Fontán. Hallazgos en resonancia magnética en el síndrome de fricción de la banda iliotibial. A propósito de dos casos. Radiología. 2007;49(6):433–5.
2.   Jackson, Johnatan. Iliotibial band syndrome. In: UpToDate, Post TW (Ed), UpToDate, Waltham, MA. (Accessed on November 10, 2014.
3.    Darrell J. Allen. Treatment of distal iliotibial band syndrome in a long distance runner with gait retraining emphasizing step rate manipulation. The International Journal of Sports Physical Therapy. 2014 Apr;9(2):222.
4.    François Lalonde. ITBS: Noninvasive Solutions for Runners. American College of Sports Medicine. 2013;17(5):9–13.